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La locura del enamoramiento

La locura del enamoramiento

Enamorarse locamente… ese hermoso fenómeno que se da en ocasiones durante nuestra vida… ¿a quién no le ha pasado? Puede que al principio se pensaba estar enamorado y luego más tarde resulta que no era así. Pero lo cierto es que durante ese tiempo en que sentía ese amor pasional y descontrolado las experiencias vividas son inolvidables.

Ese amor loco puede hacernos eternamente felices, pero cuando el amor no es correspondido también puede hacernos sentir una tristeza insoportable de la cual no sabremos cómo salir.

Los psicólogos Hatfield y Walster definieron el enamoramiento de una manera muy clara, según la cual es “una experiencia con una gran carga emocional que podría oscilar entre una felicidad extrema y una tristeza profundamente dolorosa”.

Por tanto, se pueden diferenciar claramente dos estados. El primero es el amor correspondido, que implica sentirse pleno y extasiado. Y el segundo es el opuesto, cuando el amor no es correspondido, y provoca sensación de vacío, desesperanza y ansiedad. El punto en común en ambos estados es la importante activación fisiológica que se produce.

Cuando no sentimos enamorados locamente, podemos pasarnos horas pensando en esa persona, en qué estará haciendo, cómo se encontrará… Deseamos estar con ella y que ella desee estar con nosotros, idealizamos a la persona o a la relación, y surgen tanto sensaciones gratificantes y positivas como atracción sexual.

Eso ocurre cuando las cosas van bien. Pero cuando no es así todos esos sentimientos, en lugar de ser positivos, son negativos mientras en nuestra mente no dejamos de pensar en el deseo de tener una unión permanente y completa.

Lo que no se puede dudar es cómo este enamoramiento cambia nuestra actitud y la manera en que nos comportamos, ya que intentamos hacer todo lo que esté en nuestra mano por saber los sentimientos reales de la otra persona, desearemos pasar juntos todo el tiempo posible, hacemos por ella cosas que no haríamos por otras personas… y todo esto puede llevar a comportamientos poco racionales e ilógicos.

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