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Las reflexiones de año nuevo y las metas

Las reflexiones de año nuevo y las metas

El año llega a su fin, y estos días solemos disfrutar de sensaciones agradables, igual que si tuviéramos un diario nuevo, cuyas hojas se encuentran todas en blanco. De la misma manera, el año nuevo nos trae una oportunidad para empezar de cero en muchos aspectos, a los que llamamos propósitos, o nos trae nuevos deseos que esperamos ver cumplidos durante los próximos 365 días.

Pero no debemos olvidar que cada día es tanto un regalo como una oportunidad, y eso significa que no sólo al final del año podemos pensar en cambiar aquello que queremos mejorar o comenzar algo nuevo.

También solemos aprovechar estos días para pensar en la felicidad, y en la que queremos hallar en el año que llega. Y es cuando caemos en el error de asociar esa felicidad a ciertos requisitos, como “cuando tenga una buena relación de pareja, un buen trabajo, y adelgace, seré feliz”. Pero cuando esos pensamientos pasan por nuestra cabeza, lo que realmente estamos haciendo es condicionar la felicidad a sucesos futuros que no están en nuestras manos, sino que dependen en gran parte de factores externos.

Por eso debemos apreciar y agradecer lo que tenemos cada día, en el momento actual, dado que para ello hemos tenido que alcanzar ciertas metas, sin olvidar tener metas nuevas para el futuro.

Otro error en el que se suele caer es el creer que una vez que se alcance la felicidad seguiremos siendo felices. Y como ya han dicho en muchas ocasiones los especialistas en psicología, la felicidad NO es un estado permanente. La felicidad puede considerarse como la cumbre del camino, ese momento en que nos sentimos en el mayor nivel de plenitud. Pero como toda cumbre, hay un camino de subida y otro de bajada, y generalmente la vida nos hace bajar y volver a subir dichos caminos, en lugar de mantenernos en el punto más elevado permanentemente. Y esto no es tan malo como puede parecer, ya que se conoce y valora más la felicidad cuando también se ha conocido la tristeza o el sufrimiento. Lo importante es alcanzar esa cumbre todas las veces posibles, esforzándonos por llenar nuestra vida con esos momentos de plenitud. Esto nos hará aprender de las situaciones difíciles y tener la motivación necesaria para seguir adelante.

Para finalizar, y al igual que hemos dicho anteriormente que no debemos condicionar la felicidad a aspectos que no están en nuestras manos, lo mismo debemos hacer con nuestras metas o propósitos para el nuevo año. Por eso tenemos que ser conscientes de qué es lo que depende de nosotros y diferenciarlo de lo que es un deseo. Por ejemplo, si queremos encontrar un trabajo, o una nueva pareja, esto es algo que no depende exclusivamente de nosotros, por lo cual no podemos incluirlo en la lista de metas o propósitos. En cambio, si nos planteamos como meta ponernos más en forma o dejar de fumar, no sólo es más realista sino que en algunos casos pueden llevarnos a cumplir un deseo, ya que por ejemplo si para ponernos en forma empezamos a ir al gimnasio, se podría dar el caso de conocer a alguien con quien encontráramos el amor.

En definitiva, lo que importa es que logremos el equilibrio en nuestra vida y cada día intentemos cumplir propósitos para mejorarla, aceptando lo que tenemos y soñando con el futuro al mismo tiempo. Así, el diario en blanco del que hablábamos al principio, podrá llenarse de momentos de plenitud y felicidad.

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