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La tentación vs la Voluntad

La tentación vs la Voluntad

Las tentaciones son un enemigo muy poderoso. Por ejemplo, ¿quién no ha sentido la tentación al estar a dieta de comerse un trozo de tarta, y en ocasiones ha perdido la batalla? En esos casos, la diferencia entre la meta que nos hemos puesto y el hecho de caer en la tentación representa un fallo de la fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad es la capacidad que tenemos de resistirnos a las gratificaciones inmediatas que supone aquello que nos está tentando, que queremos tenerlo en el momento y no más tarde, para lograr un objetivo mayor a largo plazo. Esto implica que tengamos autocontrol, y eso es algo que podemos aprender y/o mejorar.

Por ejemplo, la mayoría de las personas se plantean propósitos para el nuevo año para cambiar algo de su comportamiento como hacer ejercicio, adelgazar o dejar un hábito perjudicial. Pero a la hora de la verdad la falta de fuerza de voluntad les lleva a abandonar esos objetivos al poco tiempo de haber empezado

Hay personas que resisten mejor la tentación que otras porque su fuerza de voluntad es mayor y tienen más autocontrol. Esa resistencia necesita que tengamos una gran cantidad de esfuerzo y energía mental, que es precisamente de lo que carecen las personas que abandonan por haberse cansado.

Entrenar nuestro autocontrol
La fuerza de voluntad es algo que se puede mejorar y fortalecer de la misma manera que haríamos con los músculos, a base de entrenamiento, de manera que cuando más ejercemos el autocontrol más aumenta nuestra fuerza de voluntad.

De hecho, si entrenamos nuestro autocontrol para algo en concreto es algo que ayuda a tener también más autocontrol en el resto de cosas. Y podemos proponernos entrenarlo un poco diariamente con cosas que hacemos en nuestro día a día, como por ejemplo chequear nuestro correo electrónico o los mensajes recibidos en el móvil. Si es algo que hacemos muy a menudo durante el día, podemos entrenar el autocontrol para comprobarlo con menos frecuencia.

Otra manera de practicarlo es hacer algo al revés de la manera en que lo hacemos habitualmente, como puede ser utilizar la mano izquierda si somos diestros. No recomendamos probarlo con escribir con la mano contraria porque es algo muy complicado, pero sí podemos tratar de coger objetos (como la taza del café) o abotonarnos las camisas con esa mano.

Así, lograremos mejorar nuestro autocontrol, que nos ayudará a tener más fuerza de voluntad. Pero sin excedernos, sino poco a poco, porque de lo contrario esa energía mental de la que hemos hablado y las reservas de autocontrol podría agotarse.

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