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Las necesidades y los deseos

Las necesidades y los deseos

Aunque sea obvio que los deseos y las necesidades son cosas muy diferentes, a menudo se olvida esta diferencia y se confunden ambos conceptos.

Cuando nos referimos a los deseos, hablamos de anhelos e impulsos destinados a obtener algo que nos gusta, que nos agrada, o aspiramos a que ocurra algo que queremos que suceda o deje de ocurrir lo que nos desagrada. El concepto de deseo también hace referencia a una apetencia sexual hacia alguien.

Las necesidades, en cambio, se refieren a aspectos que son fundamentales para que podamos sobrevivir, cosas de las que no podremos prescindir porque o no viviríamos, o nuestra calidad de vida sería muy inadecuada.

Y si queremos poder hacer realidad nuestros deseos, lo primero que debemos satisfacer son nuestras necesidades básicas, que para el psicólogo humanista Abraham Maslow eran, (por este orden), las siguientes:

  1. Fisiológicas: Beber, comer, vestirnos, respirar o dormir.
  2. De seguridad: Tener salud, un trabajo, o recursos económicos para vivir.
  3. De pertenencia o afiliación: Tener amigos, sentir afecto o tener intimidad sexual.
  4. De estima: Lograr el éxito o tener reconocimiento.
  5. De autorrealización: Necesidades relacionadas con los aspectos morales de cada uno.

Todo el mundo tiene deseos, pero satisfacerlos no son imprescindibles para vivir, como en el caso de las necesidades. Por tanto, un deseo es algo que queremos lograr o tener para sentirnos mejor y, en ocasiones, más felices.

Pero, como se ha comentado al principio, a menudo se confunden estos dos conceptos, lo que hace que surjan pensamientos de tipo negativo. Los más habituales son los siguientes:

  • Permitir que la felicidad dependa de otras personas o necesitar ser querido.
  • Pensar que las cosas deberían salir siempre bien y de la manera que uno quiere.
  • Tener una visión catastrofista al pensar que no sólo las cosas van a salir mal sino que no se puede hacer nada para impedirlo.
  • Padecer una falta de determinación que impide superar las crisis o cambiar lo que sucede.

Que los deseos no cumplidos no te amarguen
Hay ocasiones en que el no cumplimiento de un deseo (deseo de estima o afecto por parte de otra persona, o de tener seguridad, o de sentir que se es autónomo) no se cumple genera sensación de tristeza, miedo, enfado, o una mezcla de éstas. Y más a menudo de lo que imaginamos, llevan asociado también el resentimiento y el rencor porque somos nosotros los afectados.

Expresarlo en un ambiente íntimo, como por ejemplo hablarlo con una persona de confianza (un familiar, un amigo) o escribirlo en un diario, es una opción que puede ayudar mucho. Porque el rencor y el resentimiento deben superarse, ya que de lo contrario interferirán negativamente en la salud mental. Debemos saber perdonar los errores de otros, así como los que nosotros mismos cometemos.

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