Las decepciones
La decepción es una emoción que resulta muy dolorosa y surge cuando las expectativas creadas en torno a algo no se cumplen. Expectativas que por lo general tienen que ver con un acontecimiento concreto o con una persona.
Así, las decepciones suceden cuando se han depositado ilusiones en algo que se esperaba que ocurriera y dicho desenlace no se da, o se da de una manera muy diferente a la esperada.
La decepción tiene aspectos que es muy importante tener en cuenta:
- Se trata de un proceso interno, y su base se encuentra en el hecho de relacionarse con los demás no tal y como ellos son, sino como uno mismo piensa que son y/o quiere que sean.
- El primer paso para saber a gestionarla es aceptar que las personas tienen sus propios principios, valores, experiencias y creencias y, por tanto, no son ni se comportan de la misma manera que nosotros.
- En ocasiones puede ser de gran ayuda compartir los sentimientos con una persona de confianza que contribuya a relativizar y contrastar lo que ocurre.
La decepción es mayor cuanto mayor es la confianza depositada en la otra persona, el vínculo que se tiene con ella, y la expectativa creada. Además, junto con esta emoción suele surgir también la rabia, el enfado, la desilusión, la frustración, la tristeza y la sensación de haber sido engañado.
Algo que es importante que sepamos bien es que la decepción no se produce por lo sucedido o por la persona responsable, sino por la expectativa previa existente. Y generalmente las expectativas proceden de las propias creencias y valores, o bien se construyen en consonancia con ellos. Este es el motivo por el que en el proceso de desarrollo de las mismas el deseo, la necesidad, la fantasía y la idealización juegan un papel muy importante.
